Finalmente, a pesar de que algunos clérigos habían estado exagerando, se comprobó que los daños no eran tan graves como se pensó en un principio: el muchacho sólo tenía un golpe en la cabeza que no le impedía hacer vida normal; el canónigo había sido desnudado y abofeteado, por lo que estaba más maltratado en su honra que en su cuerpo, y no había soltado prenda de dónde tenía oculto su tesoro.
lunes, 17 de noviembre de 2014
UN MUNDO PERDIDO
Finalmente, a pesar de que algunos clérigos habían estado exagerando, se comprobó que los daños no eran tan graves como se pensó en un principio: el muchacho sólo tenía un golpe en la cabeza que no le impedía hacer vida normal; el canónigo había sido desnudado y abofeteado, por lo que estaba más maltratado en su honra que en su cuerpo, y no había soltado prenda de dónde tenía oculto su tesoro.
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